viernes, 3 de abril de 2009

DOLARES

Consulto a mi amigo bancario sobre el flujo de dólares en el banco donde trabaja. Me dice: "viene el chiquitaje, alarmado por los diarios y la tele, como si viniera el fin del mundo. Cuando se les informa de las restricciones impuestas por el Banco Central y la AFIP, tratan de zafar". ¿Qué se les pide?, pregunto. "Que puedan demostrar el origen de los fondos. Y toda esta gente, particulares, profesionales, pequeños empresarios, empleados jerárquicos y directivos, no pueden hacerlo". Le pregunto el por qué de tal situación. "Porque negrean en todo. Los profesionales no declaran todos sus ingresos, los pymes pagan sueldos en negro, y pagan las cargas sociales en el último de los casos, y muchas veces obligan a sus empleados a comprar dólares en su nombre, algunos guardan dinero en cajas de seguridad y no lo declaran". Pregunto sobre las cajas de seguridad. "Se usan para ocultar lo que no se puede demostrar en los balances, pesos, dólares, euros, bonos. Los bancos lo saben, pero hacen un buen negocio ofreciendo el servicio. Y no quieren que la AFIP meta las narices ahí, porque los bancos facilitan a los evasores el ocultamiento de fondos no declarados. Y no es la única forma en los ayudan a la evasión. Se les ofrecen formas de sacar fondos al exterior, se les reservan dólares sin registrar la operación, la que queda a conveniencia del cliente". Pregunto si todo eso no es ilegal, además consistir en un perjuicio para toda la población del país. "Si, y si no lo es, es por lo menos un robo a millones de argentinos que trabajan de verdad todos lo días sin especular con que el dólar se dispare y el país se vaya al carajo para hacer una diferencia. No sabés las excusas y los arreglos que proponen por unos dólares de miércoles. Que si compro yo y mi nujer y mi hijo y el vecino. Que si viene a firmar después (mientras busca cotización en cuevas de dinero o en otros bancos), que tenía ahorros en el colchón, que cobraron una herencia, incluso si pueden te coimean. Y para ellos, todo esto no constituye un delito, ni es inmoral, ni mucho menos debe merecer pena. No es robar, aunque sí lo sea". Y no puedo evitar preguntarle si no le perjudica trabajar en ese oficio. "Asco, me da ASCO".

1 comentario:

Sergio De Piero dijo...

Esos tipos que te imaginas que si fueran dueños de una multinacional bombardean una ciudad, para vender los escombros. Eso, asco
Salutti